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En los últimos años, la ventana ha evolucionado hacia soluciones cada vez más depuradas.
Perfiles más finos, mayor superficie de vidrio, una relación más directa entre interior y exterior. Pero a medida que la arquitectura se simplifica, también se vuelve más exigente. Porque cuando todo se reduce a lo esencial, cualquier elemento que no esté alineado se hace evidente.
Y muchas veces, ese punto aparece donde menos se espera.
El momento del herraje
Durante mucho tiempo, el herraje se ha entendido como una pieza puramente funcional. Algo necesario, pero externo al lenguaje de la ventana.
Sin embargo, en sistemas donde la intención es clara —desaparecer, no interferir—, esa lógica deja de ser suficiente y el herraje pasa a formar parte de la arquitectura.
LUMIA: una ventana pensada desde la reducción
Este es el punto de partida de LUMIA, el sistema abisagrado de hoja oculta de Thermia.
Un sistema que permite reducir al máximo la presencia de los elementos visibles: bisagras ocultas, perfiles depurados y una lectura continua del hueco.
LUMIA se desarrolla en distintas configuraciones de apertura —practicable y oscilobatiente— que permiten resolver tanto la apertura principal como la ventilación segura, manteniendo siempre la misma lectura limpia del conjunto.
No se trata solo de cómo se ve, sino de cómo funciona dentro del espacio.
Más allá de la forma
En este contexto, Thermia incorpora NIX, una manilla desarrollada por Master Italy.
La incorporación de NIX en LUMIA responde a una manera de proyectar en la que cada elemento —por pequeño que sea— se trabaja con el mismo nivel de exigencia.
Y es ahí donde realmente se decide la calidad del conjunto.
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