Josep M. Blasi, director general comercial, y el Arq. Guillermo Bermúdez, director de innovación y desarrollo de Thermia Barcelona, explican cómo un campo magnético devuelve la ligereza al gesto de abrir las puertas correderas panorámicas LUXOR.
Cuatro fuerzas gobiernan todo lo que existe: la gravedad, el electromagnetismo y las dos fuerzas nucleares. Actúan a distancia, en silencio, y explican tanto la órbita de un planeta como el peso de una hoja de vidrio. En 1929, Ludwig Mies van der Rohe y Lilly Reich levantaron en Montjuïc un pabellón donde los planos de vidrio y piedra dejaban circular el espacio de dentro afuera. Casi un siglo después, esa intuición forma parte del lenguaje común de la arquitectura: correderas del suelo al techo, perfiles mínimos, salón y terraza convertidos en una sola pieza.
Visualmente, el límite se ha vuelto casi transparente. Físicamente, sigue ahí. Cada metro de vidrio añade masa, y esa masa reaparece en el único momento en que la ventana pide algo a quien la habita: cuando hay que abrirla. Thermia Barcelona responde con FLOWTECH, un deslizamiento por suspensión magnética que se estrena en LUXOR, su gama de lujo y el sistema panorámico de mayor formato de su catálogo. Lo explican dos miradas complementarias: la de Josep M. Blasi, con más de 45 años de experiencia en sistemas y herrajes para aluminio, y la del Arq. Guillermo Bermúdez, que ha llevado la idea hasta el banco de ensayos.
Hay fuerzas que no se ven y, sin embargo, lo sostienen todo.
Josep M., llevas casi medio siglo viendo evolucionar la corredera. ¿Qué piden hoy los proyectos?
Josep M. Blasi: Altura, luz y continuidad con el exterior. Nos llegan frentes enteros de vidrio, del suelo al techo, con el perfil reducido al mínimo. El aluminio ha hecho posible ese camino: es ligero, muy resistente y permite estructuras esbeltas capaces de sostener grandes paños de vidrio. La arquitectura ha conseguido que la ventana apenas se vea. Faltaba que también se sintiera ligera al abrirla.
Hay una razón física. La normativa fija el espesor del vidrio en función de su superficie: cuanto más grande es el paño, más grueso debe ser. Superficie y espesor se suman, y en estas aberturas de gran formato el peso acaba superando lo que una persona puede mover a mano. Hasta ahora, la única respuesta era la motorización. Funciona, pero no convence a todo el mundo: hay quien prefiere que su ventana no dependa de un motor.
El sector lleva décadas buscando formas de mover esas hojas.
Josep M. Blasi: Es una búsqueda constante, y cada etapa ha aportado algo. El gran hito fue el herraje elevable, que Gretsch-Unitas desarrolló en 1958: al girar la manilla, la hoja se eleva, se desliza y, al cerrar, desciende y sella. Sigue plenamente vigente, y en Thermia Barcelona lo trabajamos con LEVITA. Las oscilo-paralelas combinan ventilación abatible y deslizamiento; los sistemas plegables, como DOPLO, recogen las hojas para liberar el vano por completo; y, por encima de los 400 kg, LUXOR recurría al motor. FLOWTECH cambia la forma en que la hoja se sostiene mientras se desplaza.
Guillermo, ¿cómo funciona FLOWTECH?
Guillermo Bermúdez: Va al origen del esfuerzo: el contacto entre los carros de la hoja y el carril del marco. En una corredera convencional, todo el peso del vidrio descansa sobre unas ruedas apoyadas en ese carril, y cuanto más pesa la hoja, más fricción hay que vencer para moverla. FLOWTECH integra la tecnología de suspensión magnética de IronLev, la empresa que la ha desarrollado y patentado para su aplicación en arquitectura. Bajo el perfil de LUXOR, un campo magnético suspende la hoja sobre su propio eje, y esta se desplaza sobre los carriles. La mano inicia el movimiento y la hoja lo acompaña, con un recorrido continuo y suave. Lo que se escucha es el leve roce de las felpas entre la hoja y el marco, y ese sonido también es información: indica que las felpas están trabajando a favor de la estanquidad de la ventana.
Magnetismo en una ventana suena casi a ciencia ficción.
Guillermo Bermúdez: Es física aplicada a la medida de una casa. La levitación magnética nació en el mundo del transporte, y IronLev la ha adaptado a la arquitectura. La suspensión trabaja de forma pasiva, con el campo magnético confinado dentro del propio sistema. En nuestra oficina técnica lo hemos adaptado a las cargas y dimensiones de LUXOR y lo hemos validado en nuestro banco de ensayos propio. La tecnología vive dentro del perfil: LUXOR mantiene su suelo a nivel cero, sus perfiles casi invisibles y su manilla ultradelgada. El cambio se descubre al usarla.
¿Qué gana el arquitecto?
Josep M. Blasi: Libertad para proyectar. Con FLOWTECH, una hoja de LUXOR de hasta 750 kg se mueve con la punta de los dedos. Las medidas pueden responder a lo que pide el proyecto (la orientación, las proporciones, la relación con el paisaje) y abrir sigue siendo un gesto ligero. Llevamos años viendo crecer las hojas en los proyectos que nos llegan. Es lo que permite que una casa se abra de verdad al exterior. Nuestro trabajo era conseguir que abrirlas siguiera siendo sencillo para quien vive allí.
Emoción, precisión, tecnología. ¿Cómo se relacionan?
Guillermo Bermúdez: La emoción nace de la precisión. Cuando cada componente está bien resuelto, quien abre la ventana percibe únicamente un suave movimiento.
Josep M. Blasi: Y la calma. Una pared de vidrio que se desplaza con la mano, con suavidad, cambia la relación de una persona con su casa.
Hoy FLOWTECH está en LUXOR. ¿Y mañana?
Josep M. Blasi: Es el principio de un cambio de paradigma. Hoy FLOWTECH vive en LUXOR, nuestro sistema panorámico. Por nuestra experiencia, creemos que esta tecnología se irá aplicando a más sistemas, tanto de Thermia Barcelona como del resto de diseñadores de cerramientos, y que los perfiles se irán adaptando a la suspensión magnética hasta extenderse a las correderas panorámicas y de gran formato. Por eso FLOWTECH será el nombre con el que Thermia Barcelona trabaje esta tecnología a partir de ahora.
La ingravidez, al alcance de un gesto.
LUXOR con deslizamiento FLOWTECH sitúa la novedad donde se percibe: en el movimiento. Las fuerzas que sostienen el universo llevan miles de millones de años trabajando sin que nadie las vea. FLOWTECH trabaja a otra escala, la de una mano que abre una ventana.
Si tu próximo proyecto pide esas dimensiones, la oficina técnica de Thermia Barcelona te acompaña desde el primer trazo.
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